Por Curro Arenillas Medina, hace 2 años y 1 mes

Una cita con el cante

CabreroSi algo bueno tiene el verano para los amantes del flamenco, eso son los festivales, que en muchos sitios hacen posible que se pueda escuchar cante del bueno al aire libre, en sillas de madera y preferiblemente con algo de beber a mano, sea vino, un cubata o un vaso de caldo. Uno de esos casos, que este año cumple 34 ediciones, es el Festival Castillo del Cante que se celebra en Ojén (Málaga).

Como siempre, en líneas generales, los artistas que participan en él vienen a ser figuras importantes. No se debe olvidar que por aquí han pasado artistas de la talla de Camarón, Pansequito, El Lebrijano, José de la Tomasa... Este año las dos principales atracciones son el onubense Arcángel, que hace muchos años dejó de ser una promesa para convertirse en un cantaor importante, y José Domínguez Muñoz, El Cabrero, que tras faltar en la última edición vuelve para hacer lo que ya se convirtió en una tradición: salir al escenario con las claras del día para poner el broche final al espectáculo.

Junto a ellos estarán Julián Estrada y Virginia Gámez, dos nombres menos conocidos pero que han tenido sus noches de gloria en esta cita, y Paco Ocón, ganador el pasado año del concurso que organiza la Peña Flamenca La Churruca de este mismo pueblo. El único «pero» que se le puede achacar a este festival es que todos los cantaores repiten, y algunos más de una vez y de dos. Sin dudar en absoluto de su calidad, y dejando a un lado la cuestión de El Cabrero por ser, como hemos dicho, un clásico, lo cierto es que en el panorama actual hay muchos y muy buenos cantaores que podrían aportar otro aire. En cualquier caso, intentaremos estar allí el próximo 9 de agosto.

Por Curro Arenillas Medina, hace 2 años y 1 mes

Para excepciones, Morente

OmegaGracias a Dios, no toda la música que sale en verano es igual de mala. Como decíamos en la entrada anterior, hay honrosas excepciones en este sentido, y Enrique Morente lo es en muchos aspectos. Uno de ellos es la incontinencia creativa, y otro su capacidad para innovar sin repetirse. Todo ello a los 66 años de edad.

Lo que hace que nos ocupemos de él es que, recientemente, ha presentado «Pablo de Málaga», disco dedicado a Picasso, tan grande como artista y tan bajo como persona. En este nuevo trabajo, adapta algunos escritos del pintor en clave flamenca para dar lugar a otra obra experimental, en la que la tradición (tientos, malagueña, soleá) se mezcla con samples, baterías, programaciones... Y, como no podía ser de otra forma, rodeado de músicos extraordinarios, como Pepe Habichuela o Niño Josele, y su propia familia.

Por otra parte, creo que tan importante o más que este lanzamiento es la reedición de «Omega», aparecido en 1996 y realizado mano a mano con Lagartija Nick. En él flamenco y rock se dan la mano de una forma sólo vista antes en «Rock gitano», de Pata Negra, más suave pero no por ello menos intensa. El motivo: adaptar textos de Lorca y canciones de Leonard Cohen a este particular concepto musical. El resultado es una obra maestra, fundamental para entender nuestra tradición musical, incomprendida y alabada a partes casi iguales. Se puede decir que está al mismo nivel que joyas como «La leyenda del tiempo» de Camarón, «Veneno» de Veneno o «El blues de la frontera», también de Pata Negra.

Creo que hablar más de él es perder el tiempo: cada cual que lo escuche y saque sus conclusiones. Lo que sí está claro es que doce años después, el maestro Morente está de gira con los Lagartija. Tras salir por la puerta grande del FIB Heineken de Benicàssim, en el que coincidieron con el mismísimo Cohen, quien quiera verlo puede hacerlo el viernes 25 en el festival La mar de músicas de Cartagena.

Por Curro Arenillas Medina, hace 2 años y 1 mes

La buena música no es para el verano

CiveraO al menos eso parece si nos atenemos a la actualidad discográfica, que salvo honrosas y escasas excepciones, sigue empeñada en maltratar nuestros oídos. Con la llegada del verano, lo hace con más fuerza, aparcando lanzamientos anunciados desde hace tiempo y centrándose en aupar en las listas de éxitos a los mamarrachos de siempre, a otros nuevos que van saliendo y rescatando del olvido a los que habían ganado en él un merecido lugar.

Así las cosas, parece que nos quedan al menos un par de meses teniendo que escuchar por fuerza a grandes artistas patrios de la calaña de Raúl (sí, el del coleccionable del club de belleza), David Civera, La Oreja de Van Gogh (que rechazó mi propuesta de incorporarme como nuevo cantante), los «triunfitos»... También los tenemos foráneos: no hay verano que se precie sin su King África, su Marc Anthony o su Paulina Rubio sonando a toda pastilla en terrazas, discotecas, chiringuitos y tascas. Menos mal que nos quedan los festivales y las giras de los más grandes que, por suerte, también nos visitan y siguen llenando, como ha ocurrido con Tom Waits, Bob Dylan, Neil Young, Leonard Cohen o Sonny Rollins.

Por Curro Arenillas Medina, hace 2 años y 1 mes

Escuchen a Pitingo

PitingoO a Antonio Álvarez Vélez, como se prefiera. Nacido en Ayamonte en 1981, forma parte de esa nueva generación de cantaores que se está dedicando a renovar, en cierta medida, el universo flamenco, como Marina Heredia, Estrella Morente o Arcángel. Aquí tocamos un tema espinoso, ya que en torno a esta cuestión siempre hay aprovechados. Y más ahora, cuando el flamenco se está abriendo a otros públicos y se le está empezando a dar el trato que merece. Por eso hay que tener mucho cuidado con el tema de la fusión, puesto que «flamenco» es un calificativo que actualmente vende mucho. Ni El Arrebato es flamenco, ni los Rebujitos o como quiera que se llamen. Va a haber que empezar a distinguir entre lo que es el flamenco y lo que es cantar «agitanao» o «aflamencao».

Por otra parte, el flamenco exige (y muchos puristas velan por eso), dada su historia y sus características tan peculiares, respeto a la tradición, a sus estructuras y hasta al propio espíritu, sin el que no se entiende. A partir de ahí, todo lo que venga será para engrandecerlo. Por eso es importante la labor iniciada por Raimundo Amador, Lole y Manuel o Camarón entre muchos otros, que abrieron nuevas vías para esta música después de haber aprendido (y acompañado) a los grandes del género y de haber profundizado en eso que llaman la raíz.

Volviendo al tema principal, recientemente ha visto la luz «Soulería», disco en el que el cantaor onubense, tras el éxito de la gira con el mismo nombre, decidió plasmar su experiencia en directo. Acompañado en este viaje por Juan Carmona (miembro fundador de Ketama), Pitingo ofrece su particular mezcla entre flamenco y soul con la colaboración del London Community Gospel Choir y el maestro Juan Habichuela, que presta su guitarra a los temas más «puros». Así, en este nuevo trabajo podemos encontrar desde clásicos de toda la vida como «Killing me softly» o «Yesterday» a fandangos, tientos, bulerías... Pero aquí no se engaña a nadie: lo que es flamenco lo es y lo que no, pues no. Y si, en medio de una soleá, se le escapa un quejío que suena a Whitney Houston, lo cierto es que no debe de extrañar viniendo de una persona que lleva escuchando soul desde los 11 años. En cualquier caso, las melodías, extremadamente cuidadas, parten de bases flamencas. Por eso, aunque sea por la exquisita mezcla, o por haberse creado un espacio propio que tiene a la «soulería» como eje central, merece al menos ser escuchado.

Por Curro Arenillas Medina, hace 2 años y 1 mes

Comienza el Derrame Rock

barricadaSi el buen tiempo lo permite, hoy arranca el Derrame Rock, uno de los festivales con más solera del territorio español, que cumple con esta edición 13 años. Y, ya que hay infinidad de medios que se dedican a satanizar estos festivales, y a criminalizar a los que acuden a ellos o los organizan, no está de más informar (a secas) sobre él.

Así, para empezar, hay que decir que se celebra en el recinto deportivo de Agones, en Pravia (Asturias), un lugar privilegiado con verde por todas partes. Y con eso no me refiero a la marihuana, que también habrá como en cualquier festival. Lo cierto es que se trata de un enclave privilegiado para disfrutar, en plena naturaleza, de algunos de los grupos más punteros del panorama. Como su nombre indica, el punto en común es el rock, aunque las propuestas y los estilos de los participantes son de lo más variado.

Hoy jueves participarán en el Derrame los grupos que ganaron el concurso de maquetas organizado por Derramidea, la sección cultural del festival, dedicada a cuestiones diversas como la concienciación sobre la cuestión del medio ambiente o la guerra. Más tarde tendrá lugar el tributo a Dixebra, en el que participarán componentes de Fe de Ratas, Escuela de Odio o Skama la Rede. Para el viernes se esperan, entre otras, las actuaciones de Siniestro Total, Los Suaves, Lendakaris Muertos y Hora Zulú, formación responsable de una de las apuestas más innovadoras de los últimos años en esto del rock.

El sábado sigue la fiesta con más grupos y estilos: Albert Pla, Strawberry Hardcore, Barricada, El Último Ke Zierre o La Pulquería desfilarán por los dos escenarios dispuestos para la ocasión. Por si fuera poco, para el final habrá fuegos artificiales (al término de los cuales todas esas personas ansiosas por aplaudir por cualquier cosa podrán desfogarse), una fiesta en la que se interpretarán versiones y alguna que otra sorpresa por parte de la organización.

Como casi siempre, tenía que haber alguna nota negativa. En este caso, que se vuelve a repetir, el Derrame ha tenido que retirar del cartel a los italianos Banda Bassotti debido a las presiones. Estaría bien que los mismos fascistas que se preocupan tanto de esas cuestiones lo hicieran también con otras que, desgraciadamente, se repiten cada día. Pero esa es otra historia...

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